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jueves, 8 de diciembre de 2011

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Que frenen las palabras que salen de tu boca y brindemos el momento con un cálido silencio.
Que solo el frío sea testigo del instante que vivimos y cordial desaparezca.
Que el cabello y las manos dejen de ser aliciente y se conviertan en activo.



Que así sea.

lunes, 5 de diciembre de 2011

el cuarto de diciembre



Cuando la manta que te abriga te empieza a  agobiar, entonces algo va mal. Cuando los domingos vuelven a ser tan tediosos como antes y aborreces las tonterías y los atolondramientos... algo va mal. Quizás esté llegando la hora de mirar hacia dentro para entender el exterior. Es lo que tienen las cosas extrañas de la vida; enamorarse es un proceso espontáneo pero desenamorarse implica mucho desgaste. Ojalá llegue el día en que entre en mi vida un hecho, una cosa...algo sin fecha de caducidad.

domingo, 16 de octubre de 2011

right now

Mordámonos, despeinémonos,
juguemos a ser la unidad, 
rompamos los silencios, hagamos lo imposible.
Volvamos a casa después y tomemos un café viendo la tele... parezcamos corrientes.

domingo, 9 de octubre de 2011

everybody hurts sometimes

Te paras a pensar y es como frenar en seco, te ahogas en tu yo que quiere salir, liberarse. Pero sabes que no puedes, que a quien se le ocurriría hablar, ¿para qué? Habría que ser imbécil si después de todo lo vivido la misma piedra nos hace tropezar. Sí. Caminar pisándolo todo a tu paso, no importa. Lo hecho, hecho está. La ética y la moral están de viaje con la buena voluntad y el amor propio. Tu sigue caminando, no mires atrás ni pienses qué pie toca ahora. Sólo camina. Y hazte la sueca.Y mantén la boca cerrada.

domingo, 2 de octubre de 2011

utopías mías

Aquellos maravillosos tiempos, aquellos días de sol abrasador en los que nos tumbábamos a la sombra y no nos deshidratábamos con tal de estar bronceados para la boda de alguien que seguramente nos caería mal. Cuando la música era música, la literatura era literatura y el cine era eso, cine. Y las tonterías eran tonterías para casi todos. Cuando todavía hablábamos con voz y no dejábamos de lado a la gente por darle a unas teclas. Cuando los pájaros cantaban para alegrarnos el día y no para quejarse. Cuando los cubos de basura no eran para romper. Cuando podíamos distinguirnos los unos a los otros gracias a una cosa que se llamaba... ¿personalidad? ¿puede ser? Qué va, decididamente no pudieron existir tales tiempos.
Lo más triste de todo es que tengo diecinueve años y hablo de aquel entonces como si hubiesen pasado cuarenta y cinco.